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Capítulo 216: La gracia del maestro (1):
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En cuanto llegó la mañana, Yuri abandonó el pueblo. No hizo ningún esfuerzo por averiguar qué había sido de los fugitivos.
Antes de cruzar hacia las llanuras, Yuri tenía pensado hacer una parada en Liberda para ver brevemente a Moyong Chan. Aunque el camino a Balshad era urgente, seguía siendo necesario pasar por Liberda tal como había planeado.
Tenía que reunirse con Moyong Chan y hablar de todo lo ocurrido, y del Heart Demon.
Los cuatro cabalgaron a buen ritmo.
-Vamos, descansad un poco antes de seguir…
-Descansa en la tumba.
Francesco no paraba de quejarse a intervalos regulares, pero Yuri no le hacía ningún caso.
Claro que no siempre se limitaba a protestar.
De vez en cuando, cuando paraban, se sentaba solo y trabajaba con el Mana Method.
Era una cantidad de energía demasiado pequeña para llamarse la de un caballero, pero él persistía en su entrenamiento. Convencido de que algún día podría recuperarse, seguía buscando la manera.
-De quien fue uno de los diez más poderosos, cabe esperar tanto.
-Exacto.
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Yuri asintió ante la admiración de Jared.
Manejar una cantidad ínfima de maná era una tarea sumamente difícil. Había que mantener esa tenue energía circulando por todo el cuerpo sin dejar que se escapara.
Sin embargo, Francesco no dejaba de recorrer el Mana Method ni cuando le corría el sudor.
-Si recupera su maná, quizá se vuelva aún más fuerte que antes.
-Seguro que sí.
-Pero, ¿no le pasa nada por regañarle tanto?
-No pasa nada.
El entrenamiento que hacía Francesco era algo que Yuri también había practicado en su vida anterior.
Mientras profundizaba en el Briol Method, había explorado diversas maneras de trabajar con el Mana Method y, en ese proceso, había practicado el manejo de cantidades muy pequeñas de maná para afinar su control.
-Yo me las apaño bien sin entrenar así.
-Ah, sí…
-Ya nos tenemos que ir, así que despiértale.
-Entendido.
Jared se acercó a Francesco mientras Yuri llamaba a Simon y a Guinness, que estaban practicando un combate.
-¡Eh, vámonos!
-¡Sí!
-¡Sí!
A diferencia de Francesco, que entrenaba el maná solo, Simon y Guinness aprovechaban los descansos para sparring.
Quizá porque el tiempo que habían pasado viajando por Liberda con Moyong Chan había dado sus frutos: los dos manejaban la espada notablemente mejor que antes.
Cuando sus caballos se acercaron, Yuri les dirigió unas breves palabras a cada uno.
-Simon.
-Sí.
-No esperes solo la apertura; intenta crearla tú mismo.
-¡Ah, sí!
-Guinness, tu maná está demasiado inestable. Practica para mantenerlo constante.
-¡Entendido!
Los dos le agradecieron el consejo.
Francesco soltó una risita y dijo:
-Nuestro Príncipe de Briol tiene buen ojo. Nada que ver con su edad.
-También tengo un consejo para vos, Sir Francesco.
-¿Oh?
-Erguíos al sentaros. Con esa postura os vais a romper la columna.
-Ah, ya veo…
-En marcha.
Los cinco caballos echaron a correr.
-¿Qué es eso?
-Ya lo verás cuando lleguemos.
Siguiendo un camino accidentado, el grupo de Yuri se topó con un encuentro inesperado.
Mientras viajaban por los caminos era habitual cruzarse con mercaderes o viajeros, pero esta vez apareció un grupo de caballeros.
Cuando los caballeros extendieron la mano para detenerlos, el grupo de Yuri fue aminorando el paso poco a poco.
-¿Quiénes sois?
A juzgar por el emblema en el pecho, eran caballeros de Liberda.
-Soy Yuri Briol, Príncipe de Briol. He venido a ver a mi maestro, el gran espadachín Moyong Chan.
-¿Hmm?
Al escuchar las palabras de Yuri, los ojos del caballero se abrieron de par en par.
-Eh…
Su mirada vaciló. Primero observó el cabello negro de Yuri, luego repasó el aspecto general del grupo que lo acompañaba.
-¿Hay alguna manera de confirmar vuestra identidad?
Yuri mostró su placa de identificación.
El caballero la examinó, pero aun así frunció el ceño. Al ser de países distintos, no tenía ojo para distinguir esas cosas; además, una placa de identificación era algo que podía falsificarse si uno se lo proponía de verdad.
Yuri esbozó una sonrisa burlona.
-No tengo nada que ganar engañándoos sin ton ni son. O bien, si queréis, puedo demostraros si Yuri Briol es tan hábil con la espada como dicen los rumores.
-No, no. Solo me quedé momentáneamente descolocado. Por cierto, ¿habéis dicho que vais a ver a Sir Moyong Chan?
-Así es.
-Entonces os guiaremos.
-¿Vosotros también tenéis asuntos con mi maestro?
-Sí.
El caballero señaló con la barbilla hacia el resto del grupo.
-Íbamos camino del entrenamiento.
-¿Entrenamiento?
-Sí. Sir Moyong Chan recorre Liberda impartiendo entrenamientos a los caballeros. Observa nuestra destreza con la espada y nos transmite métodos de entrenamiento útiles. Por suerte, esta vez nos toca a nosotros.
Sonrió enseñando los dientes. Por lo visto, las sesiones de entrenamiento de Moyong Chan gozaban de bastante popularidad.
-Viene bien. Vayamos juntos.
-Sí.
Así pues, el grupo de Yuri se puso en camino junto con los caballeros de Liberda.
***
La orden de caballería que se había unido a Yuri se llamaba la Orden del Viento Veloz, un grupo formado por jóvenes caballeros que se habían agrupado.
Como era de esperar, la mayoría eran jóvenes, y su nivel de habilidad no era muy alto.
Cabalgaron a buen ritmo hasta llegar a un pueblo en las afueras de Liberda.
-¿Es aquí?
-Sí.
Sin embargo, en lugar de entrar al pueblo, los caballeros lo rodearon por fuera.
-Sir Moyong Chan está… ¡Ah!
El caballero señaló en una dirección.
-Allí está.
Yuri distinguió pronto una sola bandera ondeando en lo alto sobre el campo a las afueras del pueblo.
Estaba escrita en lengua oriental y, aunque no alcanzaba a entender el significado exacto, podía sentir la fuerza en las pinceladas.
Y bajo esa bandera se encontraba Moyong Chan.
-Ah…
-Hace tiempo que no le veis, ¿verdad?
-Sí.
El caballero, que durante la conversación en el camino había acabado creyendo en la identidad de Yuri, sonrió.
-Id a saludarle primero. Nosotros vendremos despacio.
-No hace falta…
Parecía esperar un emotivo reencuentro entre maestro y discípulo.
-Saludad primero a vuestro maestro. Nosotros daremos otra vuelta.
Disminuyó el paso sutilmente.
Aunque no tenía muchas ganas, Yuri se adelantó solo y se dirigió hacia Moyong Chan.
Moyong Chan, de pie bajo la bandera, abrió de repente los ojos.
Yuri había pensado que no sentiría nada, pero al ver a Moyong Chan por primera vez en mucho tiempo, lo invadió una emoción extraña y tenue.
Yuri desmontó rápidamente y se acercó a él.
Hacía bastante tiempo desde la última vez que se habían visto, y muchos acontecimientos habían tenido lugar desde entonces. Aun así, Moyong Chan tenía exactamente el mismo aspecto que Yuri recordaba, sin ningún cambio.
-Maestro.
-Yuri.
Los dos se miraron.
Y entonces.
Desenvainaron sus espadas.
-Tienes los ojos tan descorteses como siempre.
-Y vos, Maestro, vuestra pronunciación sigue sin mejorar.
-¡Mi pronunciación está desperdiciada en ti!
Los dos chocaron sus espadas en sucesión, intentando cada uno derribar al otro. En un instante, el maná de ambos llamó, levantando nubes de polvo a su alrededor.
Yuri podía notar que la orden de caballería los rodeaba desconcertada.
Pero ninguno de los dos se detuvo.
-Oh-ho, te has vuelto bastante más fuerte durante este tiempo. Has crecido.
-Siempre fui más alto que vos, ¿no?
-¡Mocoso!
Se miraron fijamente, sondeando el aura del otro.
Enseguida, los dos mostraron expresiones de admiración.
-Maestro, os habéis vuelto más fuerte.
-Tú también.
Yuri esbozó una sonrisa al contemplar el aura pura y refinada que emanaba del cuerpo de Moyong Chan.
Cuando el Shadowless Sword le había hablado del Culto Demoníaco, Yuri había pensado que quizá eran la fuerza más poderosa del Este, pero al parecer se había equivocado. Moyong Chan no les era inferior en nada.
-Me encontré con alguien llamado el Shadowless Sword.
-Uno de los diez más poderosos.
-Sí. Era fuerte, y era del Este.
La ceja de Moyong Chan se agitó.
-¿Del Este?
-Sí. Se hacía llamar el Heavenly Demon.
La ceja se alzó aún más.
Entonces, blandiendo la espada hacia Yuri, dijo:
-Sigue.
Mientras intercambiaban golpes, Yuri explicó lo que había ocurrido.
Cuando escuchó que Cedric era una bestia salvaje, y que Fiore y Laurent habían desaparecido, Moyong Chan tampoco pudo ocultar su expresión amarga.
-El Devil’s Grimoire. Nunca supe que existiera algo así.
En ese momento, Moyong Chan hablaba con una pronunciación perfectamente correcta.
Yuri empezó a sospechar. Quizá Moyong Chan no fuera tan malo con la lengua común del continente. Quizá la hablara perfectamente bien, pero arrastraba las palabras a propósito para burlarse de los demás, y cuando se distraía, se le escapaba pronunciarla con propiedad.
-Ya lo averiguaré algún día.
Yuri interrumpió sus especulaciones cuando la espada de Moyong Chan voló hacia él con furia.
-Sí, parece que el Shadowless Sword también sigue a Cedric a causa de eso.
-Por supuesto. En el Culto Demoníaco, las reliquias sagradas tienen una autoridad absoluta.
-Un hombre que absorbe el poder del Devil’s Grimoire se transforma en algo inhumano, y se vuelve mucho más poderoso.
-Entiendo. Verdaderamente extravagante y grotesco.
-Es una palabra bastante complicada para pronunciarla con tanta fluidez…
-¡En fin!
Incluso antes, Moyong Chan había hablado con normalidad delante de Fiore, pero ahora parecía aún más fluido que entonces.
-Cedric, parecía un tipo decente… Así que era lo que sospechaba.
-¿Cómo podéis decir ‘era lo que sospechaba’ justo después de decir que parecía decente?
-Porque la mayoría de los humanos no son decentes. Si alguien de repente parece una buena persona, hay que sospechar.
-¿Seguro que formáis parte de las sectas justas?
La visión del mundo de Moyong Chan estaba muy lejos de ser normal.
Mientras los dos intercambiaban palabras y golpes, el resto del grupo y la Orden del Viento Veloz habían desmontado y observaban el combate desde lejos.
Cada vez que el destello del aura de espada sacudía el terreno, brotaban exclamaciones.
-Yuri, tus discípulos están mirando. ¿Vas a darles un espectáculo vergonzoso?
-Mis discípulos están mirando, así que el que debería preocuparse sois vos, Maestro.
-Mocoso insolente.
-Mi honorable maestro.
Los dos se miraron y se echaron a reír.
Aunque no se dijo en palabras, Moyong Chan podía sentirlo: su discípulo había crecido de forma extraordinaria.
No solo su aura, sino incluso la energía que emanaba de él había cambiado. El Mana Method llamado Heart-Soul Slash había irradiado antaño una energía refinada, pero ahora era extrañamente turbulenta.
Caos.
El discípulo lo había aceptado como suyo.
Pero la calidad de su maná no había disminuido. Al contrario.
Ahora, ni siquiera Moyong Chan se atrevía a mirar demasiado profundo en su interior.
Alta categoría, baja categoría, cosas a las que nunca se hubiera atrevido a acercarse: todo estaba entretejido dentro de él de manera aleatoria y sin ley.
Así pues, el llamado Yuri Briol se encontraba ahora en un reino al que nadie más había llegado jamás.
Los ojos de Moyong Chan se entornaron ligeramente al imaginar lo que su discípulo debía de haber soportado para llegar hasta aquí.
Para cualquier otro, era un camino por el que nunca se habrían atrevido a empezar. Pero este discípulo lo recorría con confianza. Su determinación era admirable, y sin embargo, desgarradora.
No había manera de superar un Heart Demon.
Por lo tanto—
Solo había una forma de lidiar con el Caos.
-Has hecho de la locura tu compañera.
Simplemente vivir junto al Heart Demon.
-Sí.
Yuri sonrió.
Había aceptado el Heart Demon que lo presionaba en sueños cada noche como una parte de sí mismo.
Esta vida era su segunda oportunidad.
Por eso, no tenía ninguna intención de preocuparse por la seguridad.
Si se rompía, avanzaría en ese estado roto. Si con ello podía matar a Cedric y erradicar por completo la magia negra del mundo, lo soportaría todo.
-Bien.
Moyong Chan extendió los brazos.
-Ahora que conozco tu resolución, demuéstramelo. ¿Has ganado un poder a la altura de esa determinación, o no es más que fanfarronada vacía? Lo juzgaré yo mismo.
-Yo siento lo mismo.
Yuri alzó a Guilty. El Caos rodó por su hoja.
-Maestro, vos también demostradme de una vez.
-¿Demostraros qué?
-Que hablar con pronunciación correcta es vuestro estado natural, y que habéis estado torciéndoos la lengua a propósito.
-N-no, eso no es…
-Bien. Os noqueé y os echaré agua fría encima, y lo averiguaremos.
-¿Cómo?
-Cuando perdáis el conocimiento, reaccionaréis de forma natural. Si decís ‘¡Ah, qué frío!’ entonces tengo razón yo, pero si decís ‘¡Uy, qué fwío!’ tenéis razón vos.
-¿Puedes noquearm?
-Maestro.
Yuri dio un paso al frente.
-Si tenéis un aspecto lamentable mientras dormís, os taparé.
-Bien. Y yo recogeré todos los dientes que pierdas y los guardaré para ti.
Maestro y discípulo se lanzaron insultos mientras elevaban sus auras.
Yuri alzó a Guilty.
De repente, el viento se levantó.
Era una llanura inmensa. Los espectadores guardaban una buena distancia, y todos ellos eran caballeros capaces de protegerse a sí mismos al menos.
Lo que significaba que-podían destruir todo lo que los rodeaba.
El viento se fue haciendo más fuerte. Pronto formó un vórtice completo.
Ruedas dentadas hechas de aura de espada comenzaron a entrelazarse y a girar.
Engranajes pequeños en engranajes más grandes, engranajes más grandes en engranajes aún mayores.
Así, un vórtice fractal que destruía todo lo que quedaba atrapado entre sus engranajes apareció en las llanuras de Liberda.
Pero Moyong Chan no se quedó quieto.
Un aura de espada recta y serena que calmaba todo el Caos se alzó con elegancia ante el vórtice.
Dos espadachines.
Dos monstruos forjados a su propia manera.
La Orden del Viento Veloz solo podía mirar con la boca abierta.
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